Una de las lecciones que nos están dando los mercados en los últimos tiempos y máxime con los tipos de interés en mínimos históricos, es que para conseguir rentabilidad hay que sufrir cierta volatilidad, entendida como la variación en los precios de los activos en los diferentes mercados, que como es lógico puede suponer bajadas en el valor liquidativo de nuestras inversiones.

Esta sensación de ver bajar la rentabilidad de nuestras carteras, que a muchos les resulta tremendamente desagradable, es inevitable, a pesar de que a algunos nos traten de convencer de que “ellos y solo ellos” sí saben cuándo o no, estar invertidos en los mercados (por eso conceptos como “retorno absoluto” o “rentabilidad garantizada” han causado tanto furor entre los ahorradores e inversores). Sin embargo, si se mira al largo plazo, “sufrir” volatilidad no tiene por qué ser sinónimo de riesgo o de incurrir en pérdidas.

Además, para disminuir esa volatilidad, los ingredientes son sencillos:

1.- Invertir en carteras lo más globales posibles, con una diversificación adecuada tanto por clases de activos como por zonas geográficas. Así como vemos en la tabla y gráfico siguiente, (donde comparamos una cartera modelo de Finizens vs la media del mercado de Renta Variable Internacional vs el Ibex 35) una eficiente diversificación tiene un efecto balsámico sobre los niveles de volatilidad, reduciendolos considerablemente.

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2.- Orientación al largo plazo. Para maximizar las posibilidades que tu inversión consiga los resultados deseados tienes que tener un horizonte de inversión superior a los 7/10 años, en periodos de tiempo inferiores las rentabilidades tienden a ser absolutamente aleatorias. Hay que ser paciente y no dejarse llevar por las emociones del corto plazo.

3.- Aportar periódicamente, con el fin de promediar el precio medio de las aportaciones y así entrar también cuando los mercados caen, mitigando al mismo tiempo las oscilaciones de tu cartera.

4.- Olvidarse del ruido de los mercados. Tratar de adivinar los movimientos del mercado y cuando estar invertidos o no, tal como demuestran los datos históricos reales es un ejercicio tan fútil como inútil, que en la mayoría de los casos solo consigue engordar las comisiones de los intermediarios y lastrar la rentabilidad de tu cartera.

Esta manera de invertir es tremendamente eficaz, en Finizens lo sabemos y por ello te ofrecemos un Plan a tu medida para que tus inversiones se puedan ir rentabilizando a largo plazo con menos altibajos y de forma más estable, para que puedas cumplir tus objetivos de inversión de manera más cómoda.