Homero relata en La Odisea el regreso de Ulises a su hogar para reencontrarse con su mujer Penélope en la isla de Ítaca después de diez años de guerras troyanas, viaje que dura otros diez años. Una de las aventuras que vivió Ulises fue a su paso por la isla de las sirenas, quienes con su hipnótico canto atraían a los navegantes hacia la muerte. La diosa Circe había advertido a Ulises del peligro, y éste había ordenado a sus marinos que se taponaran los oídos con cera de abeja y le ataran a él al mástil del barco para que pudiera escuchar el canto sin correr el peligro de morir.

¿Por qué os estoy hablando de sirenas y de un héroe griego, cuando realmente os estoy invitando a que pongáis dinero en vuestro plan de pensiones individual? Porque sospecho que ya habréis escuchado todas las demás razones habituales por las que deberíais abrir y contribuir a un plan tan pronto como sea posible durante vuestra vida laboral.

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  1. Cuando contribuyes, el Gobierno te ofrece dinero gratis. Si por ejemplo tu salario es superior a 37.000 €, estarías logrando un rendimiento instantáneo del 37% en cada contribución. Es decir, al contribuir dinero al plan de pensiones reduces tus rendimientos de Actividades Económicas y por ende, tu base imponible general. El resultado será que pagarás menos de IRPF en ese ejercicio económico. Es como si por cada 1.000 euros que contribuyes al plan, el Gobierno aportara por ti 370 euros adicionales.

  2. Debido al envejecimiento de la población, es poco probable que el Estado tenga suficiente dinero para pagarte una pensión pública decente cuando te jubiles.

  3. Es probable que vivas más que tus padres y quizás sobrevivas a tus ahorros.

  4. La magia del interés compuesto radica en que cuanto antes empieces a invertir para tu jubilación, menos dinero vas a tener que aportar al plan de pensiones para alcanzar tus objetivos de ahorro. Sin embargo, si estás próximo a la edad de jubilación vas a tener que realizar un gran esfuerzo para lograrlo. Si te embarcas en un viaje de ahorros durante 20 años, no es improbable que al final de éste, consigas 3 veces más dinero de lo que invertiste.

Los argumentos anteriormente citados son razones de peso para que las personas se abran un plan de pensiones y contribuyan de forma regular. Sin embargo, en España esta forma de ahorro no es tan popular como debería, de hecho, el saldo medio de los planes de pensiones es un 66% inferior que la media de la UE ajustada al PIB. Esto se debe en gran parte a las altas comisiones que han cobrado los planes de pensiones, las rentabilidades pobres que han ofrecido en el pasado y por último, a que no se pudiera reembolsar el dinero hasta que el inversor se jubilara. Todo esto ha supuesto una barrera psicológica.

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Volvamos a Grecia donde Ulises vivía la buena vida con la bella Circe. Si le hubieran propuesto hacer un viaje largo en un barco agujereado, con un mapa equivocado, con marineros borrachos y el riesgo de que su mujer se volviera a casar, lo más probable es que no se hubiera embarcado. Idénticas perspectivas ha afrontado hasta hace poco el ahorrador joven español. Háblale de envejecer, de dejar sus fondos parados durante mucho tiempo en productos de ahorro caros y de mala calidad, y su dinero se quedará en casa.

Sin embargo, estas perspectivas han cambiado con la llegada al mercado de mejores productos. Utilizan fondos de inversión de bajo coste, mejores estrategias de inversión automatizada, y el Gobierno ha puesto un límite a la comisión de gestión del 1,25%. Ante un índice de esperanza de vida que va en aumento, pocos se sentirán viejos a la edad de jubilación de 67.

Añadiría que el no poder acceder a dinero hasta la jubilación es algo maravilloso, aunque ahora los partícipes puedan rescatar sus ahorros cuando éste haya cumplido 10 años. Es como la historia de Ulises y las sirenas, él sabe que la canción es demasiado poderosa para poder ser capaz de hacer lo correcto, al igual que nosotros sabemos que el mercado nos asusta o nos incita a la avaricia en el momento equivocado, haciendo naufragar nuestros ahorros. Un plan de pensiones ata nuestro dinero al mástil del barco, y los nuevos proveedores de pensiones como Finizens ofrecemos un buen barco y una tripulación sorda a los antojos del mercado, utilizando las estadísticas y no las emociones para dirigir la ruta.
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Con Finizens tu pensión podrá finalmente emular a un héroe griego en su regreso a casa.