La inversión es una lucha entre objetivos, emociones y comisiones.

La receta del éxito en la inversión a largo plazo no es ningún secreto. Elige una meta financiera, ahorra e invierte regularmente en una cartera diversificada y baja en comisiones para alcanzarla. Simplemente eso. No es muy diferente a adelgazar de forma efectiva. Decide cuánto peso quieres perder, come menos y haz más ejercicio.





Ambas recetas son simples, pero sabemos que no son fáciles de seguir. Elegir objetivos realistas es duro. Y aunque tengas un buen plan de inversión, las comisiones y las emociones pueden tener un efecto negativo en el patrimonio a largo plazo.

Las comisiones son invisibles. No firmas ningún comprobante cuando las pagas, simplemente son quitadas del montante de tu dinero cada año. La comisión media de gestión de una cartera, después de 20 años, te puede dejar con un 25% menos que una cartera con baja comisión, siendo la diferencia anual entre ambas comisiones de sólo un 1,5%.

Pero las emociones pueden tener un efecto destructivo peor. Dejar que el miedo y la codicia controlen las decisiones al comprar y vender cuestan al inversor de media entre un 3% y un 5% cada año. Eso significa un 50% menos de capital al cabo de 20 años, lo que sumado a unas altas comisiones implica tener un 75% menos de lo que se obtendría con un enfoque disciplinado de bajas comisiones.

Los inversores se preocupan por los mercados o la economía, aunque no tengan control alguno sobre ninguno de estos factores. Sin embargo, pueden tener control sobre los objetivos, las comisiones y las emociones, y éstos sí tienen un importante efecto en sus ahorros. Con un plan disciplinado de bajas comisiones, después de 20 años, un inversor puede ver su dinero cuadruplicado en comparación a lo que obtendría a través de un enfoque instintivo con altas comisiones.

Nuestra misión en Finizens es ayudar a cualquiera en la lucha de la inversión. Ofrecemos bajas comisiones, no tenemos mínimos, perseguimos objetivos concretos y nos esforzamos en ayudar a nuestros clientes a adherirse a un plan disciplinado de inversión.