La tecnología ha avanzado enormemente en los últimos 30 años. Si tienes un smartphone, tienes en tu bolsillo el mismo poder de 500 superordenadores de los años 80, por una fracción del precio y mucho más sencillo de utilizar.






Algo similar ha ocurrido con el mundo de las inversiones. Todavía hoy, a no ser que tengas mucho conocimiento de finanzas, necesitas tener cientos de miles de euros en ahorros para que un banco te proporcione consejos de inversión y, aunque tengas el dinero, la mayoría de los asesores te venderán fondos que aplican altas comisiones en forma de retrocesiones ocultas con gastos que pueden llegar a ser del 3 o 4% al año.

Afortunadamente, en los últimos años han surgido nuevos servicios de inversión automatizados que utilizan los avances en el campo de las finanzas y de la tecnología para ofrecer carteras de calidad y a precios muy bajos. Evalúan tu perfil de riesgo y te ofrecen una cartera global y diversificada ideal para ti, a veces con una inversión mínima de 100 euros y con una baja comisión anual de menos de 1%. Puedes darte de alta desde tu ordenador, tablet o móvil, sin papeleos ni esperas innecesarias.






Puedes tener un iPhone con Movistar, jugar con una PlayStation, comprar en Amazon, conducir un Volkswagen, repostar en Repsol, usar la energía eléctrica de Iberdrola, comprar alimentos en Carrefour, volar con Iberia o EasyJet. Puedes gastar 100 euros con cualquiera de estas empresas, y ahora, por el mismo valor, puedes también poseer un poco de estos negocios y otros más en todos los sectores económicos.

Es extraordinario que por solo 100 euros puedes ser dueño de 2.107 empresas en 79 países, prestar dinero a 1.790 corporaciones y 11 gobiernos, poseer una parte de miles de viviendas, centros comerciales, hospitales, oficinas y hoteles en 39 países distintos, y también lingotes de oro. Todo eso empezando con solamente 100 euros.






Es extraordinario que con tan solo 100 euros puedes llegar a poseer una parte del mundo.